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Florencia Ramos

Cine

"Deuda" de Jorge Lanata

"Deuda" de Jorge Lanata "Deuda" fue dirigida por Lanata y Andrés Schaer, contó con la producción de Patagonik Film Group y distribución de Buena Vista Internacional.

El film relata una frenética persecución. Una chica de ocho años, Bárbara Flores, llora su hambre por televisión.

El hecho conmueve a la Argentina y desata una intensa campaña de políticos y medios e instala el tema de miles de desnutridos en un país que se ufanó de ser "el granero del mundo".

La trama es la búsqueda de los responsables de aquel llanto. Washington, Buenos Aires, Tucumán, Punta del Este y Davos, la corrupción local y el burocrático desinterés de organismos de crédito internacional.

Para ello, Lanata entrevista a funcionarios del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y se "convierte" en dibujo animado para explicar los trastornos que produce la desnutrición en el cerebro de un chico.

"Deuda" tiene música compuesta especialmente para la película por Andrés Goldstein y Daniel Tarrab, y la participación de las bandas: Molotov, Besuit Vergarabat, Arbol, La vela puerca, el Sindicato del Hip Hop y Gustavo Santaolalla, entre otros.

"Palermo Hollywood"

"Palermo Hollywood" "Palermo Hollywood" cuenta cómo una amistad puede, o no, lesionarse irremediablemente.

En medio de tanto cine pretencioso, verborrágico y falaz a la vez, una película como Palermo Hollywood llama la atención . Porque es pretenciosa en su estilo, y verborrágica cuando debe serlo. Y está bien que así sea.

La historia central es la amistad entre Mario y Pablo, que viven en esa zona que ronda por la placita Serrano. Mario es hijo de un diputado, que reniega de su padre, de la colectividad a la que pertenece y que, sin otra necesidad que la de probar si, y sacar pecho, roba, es un delincuente. Distinto es el caso de Pablo, quien lo hace para vivir, ayudar a su padre taxista y para mantener a su mujer y su pequeña hijita.

La primera media hora, en la presentación de los personajes, el director apura el nervio, el montaje es brioso, todo asemeja a una historia contada a los apurones, como si no hubiera nada por contar. Parece que la forma prima por sobre el contenido, pero creer eso lleva a un error: a medida que se desande la trama, las complicaciones crezcan y los robos se transformen en un secuestro express, el ritmo interno se impulsará. Y la historia gana.

Ya no importa si están o no drogados, si son o no son fieles. A los personajes los motiva otra cosa: la amistad está allí adelante, y está en una situación límite.

Las actuaciones de los jóvenes Brian Maya (Mario), Matías Desiderio (Pablo) y Manuela Pal (Julieta), debutantes en el cine, son lo más destacable. Entre los mayores, Claudio Rissi vuelve a hacer de tipo duro del under —como en 76 89 03—, y a Cristina Banegas, vaso en mano, ya la vimos infinidad de veces. Martín Ajdemian, que fue coach actoral, compone a un policía sin dobleces —o con dobleces que lo hacen, si se quiere, humano—, y Miguel Dedovich se roba una escena en un interrogatorio. El director Eduardo Pinto no logró que Edgardo Nieva zafara del jefe-mafioso-abusador-homosexual.

Al menos, Palermo Hollywood no deja de dar aquello que venden sus afiches: nadie saldrá decepcionado. Fluctúa entre el mal llamado cine industrial o comercial y el más ambicioso. La película no conquistará multitudes, pero tampoco se ganará enojos enquistados.

fuente: Diario Clarin